domingo, 6 de agosto de 2017

El desmadre de los Servicios Sociales. "Ahora, el robo de niños es legal"

Escritora, poeta e investigadora, directora del periódico digital www.tenemoslapalabra.com y biógrafa de famosos,
Consuelo García del Cid colaboró durante los años setenta y ochenta del pasado siglo con publicaciones  como Ajoblanco, El Viejo Topo y Ozono. Es también autora del libro de relatos “Por lo que hemos sido” y ha formado parte como poeta en la “Antología Nueva Poesía Castellana” (1979) y en la “Antología Peliart” (1980). Fue premio de poesía Literaducto (1979) y finalista del premio de Novela Elyssée por su obra “Una enjundia de nada” (1978). Es autora de las novelas “Te la quitaré aunque esté muerto”, “Librada”, “Las razones del recuerdo”, “Memorias de la Traición” y “La Soprano Muda”.

Ha publicado varios ensayos políticos, obras de investigación y denuncia sobre casos de abusos y maltrato a mujeres y robo de niños en centros públicos durante el franquismo: “Las desterradas hijas de Eva”, “Ruega por Nosotras”. Es coautora, junto con Chus Gil, de “Preventorio de Guadarrama”,  “La voz de la memoria”, “Camino de la Justicia” (libro que recoge testimonios de los niños robados durante y después del franquismo).

El desmadre de los Servicios Sociales”, su última obra publicada, trata de lo que ella denomina “robo legalizado de menores en manos de los Servicios Sociales”.

¿Cómo es que la poeta acaba siendo guerrera?

Mi poesía nació de la guerra. De mi guerra personal y particular desde que tengo memoria. No sabría decir desde cuándo escribo. Era una niña. Gané un concurso de redacción que se convocó a nivel nacional, y eso hizo creer que era posible, que podía hacerlo. Hasta entonces, me avergonzaba de lo que escribía. Luego llegó mi primera Olivetti, una máquina de escribir que supuso una especie de armamento interior. Yo salí de Amagatotis, un lugar mágico de la Barcelona de los 70. Allí estábamos todos, o casi todos. Era maravilloso. Yo era una adolescente rebelde que no aceptaba los rigores familiares ni el país donde vivía. A los 15 años me metieron en el reformatorio de las Adoratrices de Madrid. Más tarde fui trasladada al Buen Pastor de Barcelona. Estuve encerrada de los 15 a los 17, y he sido testigo directo del robo de niños. Tenía que contarlo. España tenía que saber lo que hicieron con miles de menores que pasamos por un sistema penitenciario oculto sin haber cometido delito alguno. El día de mi libertad, al despedirme de mis compañeras en el patio, les juré que aunque pasaran 40 años, yo sería escritora, y España entera sabría lo que nos habían hecho. 36 años después, lo denuncié con mi libro "Las desterradas hijas de Eva". Más tarde, seguí con "Ruega por nosotras". Entonces yo vivía en Austria. Volví a España hace dos años y me convertí en activista. Me enterrarán con esto.

¿Qué vínculos encuentra entre nuestra “memoria histórica” y nuestro presente en el caso del robo de niños?
 
Todos. Nunca dejaron de hacerlo. Cuando en 1985 desapareció la institución fascista que denuncio en mis libros, el llamado Patronato de Protección a la Mujer, dependiente del Ministerio de Justicia, ese mismo año cambian la ley del menor y se da todo el poder al funcionariado sin necesidad de un juez. Los Servicios Sociales, sus técnicos, te pueden dejan sin hijos en 24 horas, y lo hacen. Basta con sentarse a pedir ayuda. Basta con la llamada de un vecino, puesto que funciona la delación. Se han cambiado las formas, pero no el fondo. Ahora, el robo de niños es legal. Por eso mi última obra "El desmadre de los Servicios Sociales", que tanto molesta. Lo cuento con pelos y señales. Todo el sistema, toda la organización, que parte de una memoria reciente de la que nadie se había ocupado jamás. Somos el país de la desmemoria, de los tupidos velos, de la ley del silencio y de la ley mordaza. Pero a mí no me van a callar. Los niños se han convertido en un negocio. Por cada retirada de tutela se pagan de tres mil a seis mil euros.

¿Maldad, perversión, corrupción, incompetencia, negocio, falla estructural… o todo junto?

Fascismo. Negocio redondo. Presión por imponer un patrón femenino. No aceptan nuevos modelos de familia, aunque se defienden los vientres de alquiler. España es un país bipolar por naturaleza. Te pueden quitar un hijo por vivir en una ecoaldea, por ser vegana, madre soltera, pobre, alternativa, por cualquier argumento absurdo que será engordado en los informes de los Servicos Sociales. Criminalizan a las familias, son acusadas de verdaderas atrocidades con informes falsos y manipulados. La indefensión es absoluta, y los afectados acaban colgados en un limbo jurídico. Los Servicios Sociales siempre ganan, ellos son el poder. Se ceban en las separaciones matrimoniales. Son juicios salomónicos donde los niños acaban destrozados. Se presenta la policía en tu casa y te arrancan a tu hijo de los brazos. Así, por increíble que parezca. Los centros de menores, en su mayoría, son verdaderos Guantánamos. Se han privatizado. Detrás de todo esto hay una fortuna que se mueve con forma de ONG, centros, informes, psiquiatras, psicólogos… todos forman parte del sistema. Los Servicios Sociales.

¿Es este un crimen que sólo afecta a madres marginadas?
 
En absoluto. Eso es lo que la mayoría piensa, y no es así. Afecta a madres de clase media, incluso de clase alta. Basta con separarse de un maltratador, con que una familia no esté de acuerdo con la vida de su hija, puesto que en algunos casos las denuncian sus propios padres. Mujeres universitarias, artistas, diplomadas… Es el viejo patrón del antiguo Patronato de Protección a la Mujer.
 

 
Los españoles, especialmente los funcionarios de la administración, creen que se hace un gran trabajo social, que los Servicios Sociales son, junto con la Seguridad Social y la Educación Pública los pilares del Estado del Bienestar…

Los funcionarios ni siquiera conocen el viejo patrón, se les ha impuesto un modelo y lo siguen. Aunque sean conscientes del drama que tienen delante, acaban siendo administradores del dolor. Su poder no se discute. Actualmente, las bajas laborales por ansiedad de los trabajadores sociales es alarmante. Están saturados. Algunos sí hablan, pero de forma anónima. Y muy pocos han abandonado su puesto de trabajo, conscientes de las atrocidades que se cometen a diario. Esto estallaría si todo el funcionariado de los Servicios Sociales se pusiera en huelga denunciando el sistema. Pero dudo que suceda, por lo que el trabajo es nuestro. De las madres, las familias y las personas implicadas que nos estamos dejando la piel a diario con las armas que tenemos. Yo pongo la pluma, también conferencio por toda España. Pero no es suficiente. Por eso me convertí en activista.

¿Qué papel tiene el Poder Judicial en este entramado?
 
El poder judicial está al servicio del poder político. No nos engañemos. Es un castillo de naipes que sólo nosotros podemos hacer que caiga con manifestaciones multitudinarias y protestas constantes, sin tregua.

¿Y qué cuentan nuestros políticos?
 
Yo me he entrevistado en el Congreso con casi todos los partidos. Cuando les cuento lo que está pasando, se echan las manos a la cabeza. No lo saben (eso dicen) y si algunos intuyen algo, desconocen la realidad actual. Denuncié todo el sistema en el Senado el pasado 30 de mayo. Con ello, ya ninguno podrá decir que no sabe nada. El único partido que me ha ayudado ha sido Ciudadanos. Pese a no compartir su ideología, son los únicos que se están mojando, las cosas como son, y así las digo porque es la pura verdad. Los demás no han hecho nada. Absolutamente nada. Te reciben, te escuchan y luego ya ni te contestan un correo electrónico.

¿Qué pasa con los medios y la opinión pública?
 
La mayoría de los medios enmarcan las retiradas de tutela en crónicas de sucesos, como si fueran casos aislados. Los casos "aislados" son las retiradas justificadas, que las hay, pero son mínimas. Sí he podido expresarme libremente en algún canal televisivo, como 8tv, con Josep Cuní. No me censuró una sola palabra. Y me consta que la centralita del canal está saturada de llamadas de madres que quieren denunciar su caso. Por otro lado, tengo una sección todos los miércoles por la noche en una emisora de radio, Vuelo714, donde semana tras semana hablo del asunto y presento dos o tres casos. Estoy y estaré eternamente agradecida a Vuelo714, se han implicado muchísimo.

[Img #11980]¿Realmente hay un negocio oculto, es el de los menores tutelados un “sector en expansión” que ayuda mucho a mejorar las “cifras del paro”?

Redondo y evidente. Los menores son un negocio, como te he dicho antes. De 3.000 a 6.000 euros por niño tutelado, más las ONG que chupan del bote disfrazadas de buenismo, más las subvenciones… Las mismas congregaciones religiosas de los reformatorios franquistas están gestionando ahora los centros de menores impartiendo su sistema adoctrinador. Todo ello genera muchos puestos de trabajo, pero muchísimos, y luego nos venden la moto de que bajan las cifras del paro. Jugada maestra. Y la sociedad traga. Las cifras del paro bajan con el secuestro institucional de menores. Es un imperio económico que no se revierte en los niños, puesto que visten ropa de segunda mano y les suministran comida caducada, tal como ha denunciado Mónica Oltra. Otra diputada mallorquina, Xelo Huertas, ha pedido la revisión de miles de expedientes del IMAS (Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales). Esas son las políticas con un par, necesarias, que han plantado cara al sistema.
 
¿Quién se ocupa de los afectados? ¿Se están organizando?
 
Los propios afectados y las asociaciones que se han ido creando, como SIMICAT y Marea Turquesa, actuamos de forma constante en distintos escenarios. Hay un movimiento diario muy intenso en redes sociales. Se convocan concentraciones, manifestaciones, se intenta ayudar a los afectados, se les da información con el fin de que no se sientan perdidos, incluso asesoramiento jurídico gratuito. Hacemos lo que podemos, y esto ya no hay quien lo pare. Está a punto de estallar. Lo vamos a conseguir. El 12 de septiembre se ha convocado una manifestación en Madrid a las 12 del mediodía a la que -sorprendentemente- se ha unido Portugal, Brasil, Argentina, Paraguay e Uruguay. Está sucediendo lo mismo en todo el mundo. Los países que he mencionado, se manifestarán el mismo día y a la misma hora. La iniciativa partió del equipo “Doble Victimización”,, a la que se unió SIMICAT y otras plataformas. También se han adherido las víctimas del robo de niños franquista pertenecientes a Nuevo Ágora y Camino de la Justicia. Esperamos que sea un acto multitudinario y con repercusión internacional. Izquierda Unida nos apoya también.
 
¿Es más duro perder un hijo que ir a prisión?
 
No hay nada más duro en la vida que perder un hijo. Va contra natura. El dolor es eterno. Las madres están destrozadas, y en ello se apoyan los Sservicios Sociales para decir que están todas locas. ¡Ellos las vuelven locas! Siempre hago la misma comparación: si hay quien se suicida porque no puede pagar su hipoteca y se queda sin casa, ¿cómo se supone que puede estar una madre que pierde a su hijo?. No hay nada peor que eso. Lo que están haciendo es un auténtico crimen.
 
¿Qué ocurre con los menores tutelados?
 
Mediación forzosa para que "no molesten", medidas de contención, celdas de aislamiento, palizas, humillaciones, malos tratos… Un desmadre total. Hay denuncias en el Defensor del Pueblo. Afortunadamente, la situación de los menores en los centros sí está saliendo a la luz. En eso, la prensa no se corta. A diario se publican artículos que ponen los pelos de punta. Embarazos no deseados... ¿Dónde está la protección? Menores violadas y prostituidas... ¿Protección del menor?… Algunos centros funcionan relativamente bien, pero la mayoría, son Guantánamos.
 
¿Cómo rehacen sus vidas esos menores una vez cumplidos los 18?
 
En la puta calle, sin oficio ni beneficio y desamparados. Son futuros delincuentes. Ahora están creando algunas medidas, como los pisos tutelados, puesto que se ha hecho público el asunto de los centros. Pero todo es lento, y durante ese tiempo, el menor ya está destrozado y marcado para los restos.

¿Cuál sería el decálogo preventivo para las familias que pueden verse en esta pesadilla?
 
Yo no tengo un decálogo, sólo puedo añadir lo que conozco:
Que nadie vaya a pedir ayuda a los Servicios Sociales, aunque esté pasando hambre.
Si se activa una "intervención", que busquen ayuda en asociaciones de afectados donde nadie les pida dinero. Ni cuota, ni donativos. Nada. Porque existen, y las he nombrado anteriormente.
Que no tengan miedo ni se dejen dominar por los Servicios Sociales.
Que se rebelen constantemente de forma pública, porque nuestra fuerza es la única. La más potente. Y acabaremos con todo esto, cueste lo que cueste. Somos perfectamente conscientes del riesgo que asumimos. Nos enfrentamos a un monstruo: el gran poder. Son nuestros niños, la vida de los niños, están matando infancias, matando madres, familias, vidas enteras.

Háganos, por favor, un listado con cifras para poder calcular la dimensión de esta realidad...
 
En 2105, 42.628 menores fueron separados de sus padres. Esta es la estadística de tutelados a fecha de diciembre del 2015, según datos oficiales del Observatorio de la Infancia. No disponemos de datos más recientes puesto que el informe del 2016 se halla en proceso de elaboración. La retirada de tutelas aumenta de forma vertiginosa. ¿Democracia? ¿Memoria histórica? Estamos en agosto de 2017. Que cada uno asuma el cálculo que considere. Las cifras hablan solas. Nadie puede mirar hacia otro lado. Las madres y las familias que han perdido a sus hijos en manos de los Servicios Sociales han perdido también el miedo. Sabemos que la bestia avanza, pero somos decenas de miles, nos hemos organizado y no vamos a parar.